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Superhéroes del Cuidado: aprender a reconocer lo que no siempre se ve

Bogotaneidad partió de una pregunta fundamental: ¿qué significa habitar Bogotá y cómo podemos contribuir a construir una localidad más consciente, respetuosa y comprometida con su entorno?

Porque la Bogotaneidad no se define únicamente por el lugar donde nacemos o vivimos. También se expresa en nuestras decisiones, en la forma como tratamos a los demás y en la responsabilidad que asumimos frente a los espacios que compartimos.

Bogotaneidad nació de la necesidad de fortalecer una ciudadanía más consciente, participativa y comprometida con el bienestar colectivo. Una ciudadanía que entienda que el cuidado de la niñez y la adolescencia no es responsabilidad exclusiva de las familias o de las instituciones, sino también de una comunidad que puede aprender a reconocer las señales de violencia y actuar de manera oportuna.

En Suba, esta apuesta tomó forma a través de una estrategia de innovación social que buscó fortalecer el rol del testigo activo: esa persona que no permanece indiferente, que reconoce una situación de riesgo, busca orientación y contribuye a activar las rutas de atención correspondientes.

El desarrollo: pasar de observar a actuar

La transformación comienza cuando comprendemos que ser testigos de una situación que puede afectar a un niño, una niña o un adolescente también nos plantea una responsabilidad.

Por eso, Bogotaneidad en el 2025 impulsó acciones pedagógicas, comunitarias y de sensibilización orientadas a fortalecer las capacidades ciudadanas para identificar señales de violencia intrafamiliar, conocer las rutas de atención y reconocer alternativas para actuar de forma oportuna y segura.

La apuesta no consistió únicamente en transmitir información. Buscó abrir conversaciones, cuestionar la indiferencia y promover una cultura en la que pedir ayuda, orientar a otras personas y acudir a las instituciones competentes sean posibilidades conocidas por la ciudadanía.

Porque proteger no significa exponerse ni asumir funciones que corresponden a las autoridades. Significa comprender que podemos contribuir a la protección de la niñez y la adolescencia mediante decisiones informadas, acciones responsables y redes comunitarias de apoyo.

La transformación comenzó escuchando a quienes también tienen mucho que decir sobre el cuidado: los adolescentes.

A través de la estrategia Superhéroes del Cuidado, ocho experiencias pedagógicas invitaron a los estudiantes a explorar sus emociones, reconocer las distintas formas de violencia y comprender que no todas las heridas son visibles.

taller-siembra-colaborativaRetrato juvenil con máscaras coloridas al aire libre

A veces, la violencia se manifiesta en un grito, una palabra que lastima, una amenaza o un silencio provocado por el miedo.

Por eso, aprender a cuidar también significó aprender a escuchar, reconocer señales, hablar sin juzgar y comprender que nadie debería enfrentar una situación de violencia en soledad.

Mediante juegos, actividades, ejercicios de observación y creación artística, los adolescentes reflexionaron sobre una pregunta fundamental: ¿qué podemos hacer cuando sabemos que alguien necesita ayuda?

La respuesta comenzó a construirse desde el rol del testigo activo: reconocer que, cuando presenciamos una posible situación de violencia, podemos contribuir a la protección de otras personas mediante la escucha, la orientación y la activación segura de las rutas de atención.